⌂ » 2025 » Volumen 2 – Suplemento 2 » Actualización de la prevención de la tromboembolia venosa en el embarazo y el puerperio
Nuria Fernández-Mosteirin
Sección de Hemostasia, Servicio de Hematología y Hemoterapia, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España
Nuria Fernández-Mosteirin
La información completa de afiliaciones y autor de correspondencia está disponible en la versión original en PDF.
*Correspondencia: Nuria Fernández-Mosteirin. Email: nfernandezm@salud.aragon.es
Introducción
La enfermedad tromboembólica venosa (ETEv) sigue siendo la principal causa de muerte durante la gestación y en el periodo posparto en los países desarrollados1. Afecta aproximadamente a 1-2 de cada 1000 gestantes, con una incidencia acumulada de 118 casos (intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 101-137) por 100.000 personas-año durante el periodo anteparto y 424 casos (IC 95%: 238-755) por 100.000 personas- año durante el periodo posparto1,2. La trombosis venosa profunda (TVP) representa el 75-80% de los casos de ETEv y el 20-25% restante se manifiesta en forma de tromboembolia pulmonar (TEP). El riesgo de ETEv está presente desde el inicio de la gestación y se incrementa a lo largo de ella, alcanzando su máximo en el posparto precoz2,3. Posteriormente, el riesgo desciende rápido a partir de las 6 semanas posparto hasta alcanzar valores de riesgo basal alrededor de las 12 semanas.
En torno al 50% de las TEP en el contexto de la gestación, y aproximadamente un tercio de las TVP, tienen lugar tras el parto. La TVP asociada a la gestación suele ser de localización proximal, habitualmente en el miembro inferior izquierdo, y a diferencia de lo que acontece fuera de la gestación, las trombosis de la vena pélvica y de la vena iliofemoral son más frecuentes. Aunque poco habitual, el síndrome postrombótico puede presentarse en un 7% de las trombosis relacionadas con la gestación, con un impacto negativo sobre la calidad de vida de estas mujeres2.
Aunque la fisiopatología de las alteraciones de la hemostasia durante la gestación está bien documentada, la calidad de la evidencia acerca de las estrategias más adecuadas de prevención de la ETEv durante el embarazo es baja, y se basan habitualmente en opiniones de expertos o en estudios observacionales1,4.